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Programa para el desarrollo de la Música de Cámara

ANTECEDENTES

La música de cámara es reconocida como música instrumental para conjunto que consta en general de dos a doce músicos (aunque pude llegar hasta la veintena), uno por cada parte melódica, y todas tienen la misma categoría. He ahí donde se fundamenta el criterio de que la música de cámara constituye la más difícil de las disciplinas dentro del campo de la música de concierto y que, por lo tanto, los músicos que se dedican a la misma deben poseer el más alto nivel técnico artístico.

 

La música de cámara en el mundo

El primer gran ejemplo de lo que hoy día identificamos como música de cámara apareció en Inglaterra a finales del siglo XVI y principios del XVII. En esa época se escribió una gran cantidad de música para grupos de cuatro a siete violas*, conformando lo que se llamaría viol consort o conjunto de violas. Era una música de carácter íntimo y a menudo intensamente emotiva. El compositor más destacado del siglo XVII de sonatas en trío y sonatas solistas fue el italiano Arcangelo Corelli, cuyas obras influyeron en la música de cámara.

Durante el clasicismo (1750-1820), el compositor austriaco Joseph Haydn estableció el cuarteto de cuerdas como el conjunto de música de cámara por excelencia. La forma en cuatro movimientos de sus cuartetos fue la predominante durante la era del clasicismo. Sus cuartetos de cuerda influyeron, y fueron influidos, por los de su compatriota Wolfgang Amadeus Mozart. Su sucesor, Ludwig van Beethoven, alargó enormemente las dimensiones del cuarteto de cuerdas, a la vez que preservó su carácter íntimo.

En la música de cámara del romanticismo (1820-1900), probablemente, la evolución más importante haya sido la consolidación de la sonata para instrumento melódico acompañado por piano. Una vez más la figura que hay que destacar es Beethoven, que compuso 10 sonatas para violín de este estilo, así como 5 para cello, que son el modelo para sus seguidores. Schumann, Mendelssohn y Brahms, con sus sonatas para violín, cello o (en el caso de Brahms) clarinete, dieron un nuevo sentido de profundidad y seriedad a unas formas que derivaban en parte de la sonata solista del barroco, pero también de los ligeros divertimentos vieneses.

En el siglo XX surgieron varias tendencias en la música de cámara. Los géneros clásicos como los cuartetos de cuerdas acusaron la influencia de lenguajes y técnicas contemporáneas en los trabajos de los compositores franceses Claude Debussy y Maurice Ravel, del húngaro Béla Bartók, cuyos 6 cuartetos de cuerdas forman una de las contribuciones más importantes a la música de cámara del siglo XX.

Los conjuntos de música de cámara de composición variada —incluyendo instrumentos como las voces, el arpa, la guitarra, los vientos o la percusión— se convirtieron en los principales vehículos para la nueva música de compositores como Schönberg, Webern, Ígor Stravinski, Benjamin Britten o Pierre Boulez. La música de cámara, que una vez fue el campo propio de los aficionados, se ha convertido, como la música de orquesta, en el terreno exclusivo de los músicos profesionales.

La música de cámara en Cuba se remonta a los inicios del siglo XIX, aunque es muy probable que una combinación instrumental como es el cuarteto de cuerdas, haya sonado antes en las reuniones que tenían lugar en los salones burgueses y aristocráticos; tanto en Santiago de Cuba como en La Habana. Recordemos que Esteban Salas nuestro primer gran músico, en la Catedral de Santiago de Cuba estrenaba obras de carácter litúrgico que contenían un pequeño coro y unos pocos instrumentistas. Otro tanto realizó Juan París, presbítero sucesor de Salas en dicha Catedral. Él hizo interpretar a sus discípulos hacia 1820, los cuartetos de Beethoven por primera vez en Cuba.

Entre 1840 y 1870 La Habana era un hervidero de actividades musicales en las Sociedades Santa Cecilia, Filarmónica y Sociedad Habanera, las cuales ofrecían conciertos donde la música de cámara también tenía su espacio. En 1866 surgió la Sociedad de Música Clásica, fundada por Serafín Ramírez, que daba sus conciertos en los salones del Liceo de La Habana. En ellos se escucharon, una y otra vez, cuartetos de Haydn, Mozart y Beethoven. Lo cual por ende hace considerar que en las sociedades filarmónicas existentes en Matanzas, Puerto Príncipe, Cienfuegos o Villa Clara, se ejecutaran obras de cámara.

Nombres ilustres como Manuel Saumell, Nicolás Ruiz Espadero e Ignacio Cervantes, se unieron a instrumentistas de cuerdas para interpretar en casa de Serafín Ramírez y en los salones señoriales de la época, obras como el quinteto Op. 44 de Schumann, Tríos de Mendelssohn y otras partituras de Haydn, Mozart y Beethoven.

A principios del siglo XX, el violinista Juan Torroella, funda la Sociedad de Cuartetos de La Habana, que ofreció su primer concierto el 21 de Noviembre de 1910 y continuó por casi quince años. Esta sociedad tuvo un sentido muy riguroso y profesional, tanto por su repertorio, como por la estabilidad de sus presentaciones. En 1924 Amadeo Roldán funda el Cuarteto de La Habana, dedicado a la interpretación de la música contemporánea de su tiempo.

Diez años más tarde, encontramos a Enrique González Mántici, fundador de nuestra Orquesta Sinfónica Nacional creando el Cuarteto Clásico de La Habana del que fue su primer violín.

La Sociedad de Conciertos surgió en 1939 y en ella se interpretó lo mejor de la música de cámara desde el Barroco hasta aquella fecha. En 1945 surgió el cuarteto de cuerdas de mayor estabilidad y riqueza programática en la historia de la música cubana, que fue creado por Carlos Agostini en la Sociedad de Música de Cámara de Cuba.

Al triunfo de la revolución y con la fundación de la Orquesta Sinfónica Nacional, surgen de su seno varias agrupaciones camerales de importancia: Cuarteto Nacional, Orquesta de Cámara Nacional, Quinteto de Vientos de La Habana, Conjuntos Instrumentales, Conjunto de Metales de la Orquesta Sinfónica Nacional y Trío de Cañas Pro Arte.

En 1971 se funda el Conjunto Instrumental Nuestro Tiempo, en la misma época (1972) se incorporan al mundo musical el Cuarteto Amadeo Roldán y en 1973 el Cuarteto de la Orquesta Sinfónica Nacional.

En esta época 1976 se funda la orquesta de cámara Brindis de Salas y posteriormente el trío José White, el Cuarteto de Cuerdas de La Habana y el Quinteto de Vientos.

Con el surgimiento del Instituto Superior de Arte (ISA), esta institución contribuye al desarrollo de la música de cámara con diferentes conjuntos estables como cuartetos de cuerdas, orquesta de cámara, etc.…

En los años 90 surge la Camerata Romeu y en estos momentos se logra una amplia divulgación de este género en el país, pues existen eventos relacionados con esta especialidad, a la vez que las giras constantes organizadas por la entonces llamada Agrupación Nacional de Conciertos (génesis del Centro Nacional de Música Concierto) Estos conjuntos se movían con un amplio espectro de repertorio, por las diferentes locaciones de concierto del país.

A raíz de la creación de los Programas para el Desarrollo de la Música, se revitaliza en todo el país del género, así como la interpretación del mismo.

Los objetivos del Programa para el Desarrollo de la Música de Cámara son:

1-Proyectar el completamiento de los recursos humanos en cada una de las agrupaciones de cámara.

2-Evaluar el estado técnico - artístico de cada una de las agrupaciones de cámara y proyectar la solución a los problemas existentes.

3-Proyectar la solución a las dificultades de recursos materiales de las orquestas cámara.

4-Diseñar y aplicar el plan de superación.

5-Diseñar una programación acorde con la política de desarrollo de las agrupaciones de cámara.

6-Establecer los mecanismos promocionales.

 

 

 

 

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