ORFEÓN SAN JUAN BAUTISTA DE PUERTO RICO Y CORO EXAUDI SÁBADO 4 DE ABRIL A LAS 6:00 P.M. EN LA BASÍLICA

 

ORFEÓN SAN JUAN BAUTISTA DE PUERTO RICO Y CORO ENTREVOCES, 2 DE ABRIL  A LAS 7:00 PM EN SAN FELIPE NERI

                                         *******  Soon: Citation of the Festivity and International Contest of Guitars of Havana 2014 *******

                                              *****   Of the 1al July 6, 1er International Workshop of Choruses, CorHabana 2013   *****

prog música coral

Programa para el desarrollo de la Música Coral.

ANTECEDENTES

El canto coral, manifestación artística con gran sentido social y educativo, en el que participan los esfuerzos individual y colectivo; se encuentra relacionado recíprocamente con el desarrollo de las culturas de todo el mundo.

La presencia del canto coral en Cuba data de comienzos del siglo XVI, sin embargo, se hace casi imposible juzgarlo por las escasas referencias que han llegado hasta nuestros días. En el siglo XVII, con el desarrollo de la industria azucarera, el crecimiento poblacional y la exportación hacia Europa de nuevos productos como el café y el tabaco, adquiere cierta importancia la práctica musical incluyendo la coral, pero siempre ceñida a la Catedral de Santiago de Cuba y a la Parroquial Mayor de La Habana.

 

En el siglo XVIII la historiografía musical cubana siempre le reservó un espacio privilegiado a Esteban Salas como nuestro compositor insigne, al no poder palparse la realización de otros contemporáneos como Cayetano Pagueras, por la inexistencia de partituras o bibliografías que abordaran el tema. Sin embargo ya es conocido que su labor como compositor lo llevó a desempeñar una función importante en esta capilla, donde compuso obras por encargo para determinadas festividades que se realizaban en la época.

Hacia la primera mitad del siglo XIX comienza a tomar auge la ópera italiana y la actividad coral se vio reducida generalmente a la intervención de este formato en representaciones de óperas y zarzuelas, así como obras religiosas.

Paralelamente en la música folclórica se desarrollaron los llamados coros de clave, que eran agrupaciones corales en las cuales la mayoría de los componentes pertenecían al personal de un espigón /…/ Los coros de clave llegaron a reunir hasta cien personas y se caracterizaron por cantar canciones de carácter lírico acompañadas solamente de un pequeño tambor, la viola hecha de un bajo sin cuerdas que se percutía/…/ para establecer el ritmo (Martín: 1987: 13). Este fenómeno se desarrolló fundamentalmente en las provincias de La Habana y Sancti Spíritus.

Agrupaciones semejantes como los coros de guaguancó sólo se diferenciaron en el género a interpretar: la rumba, así como en el acompañamiento, realizado por un tambor quinto, una tumbadora y dos cucharas o palitos para realizar otros diseños rítmicos en el cuerpo de la tumbadora.

 

Finalizando el siglo XIX también fueron fundadas algunas agrupaciones corales como los coros Catalanes de Sagua la Grande, bajo la dirección de Oriol Costa Sureda; en La Habana los Orfeones Ecos de Galicia (1872), Hércules (1892) y Glorias de Galicia, dirigidos por Higinio Vidales Conde, que con posterioridad conformaron la Sociedad Coral Gallega. José Marín Varona, Carlos Anckermann (1829-1909), Antonio Rodríguez Ferrer (1864-1935), Felipe Palau, Agustín Martín (1867-1929) y José Castro Chané (1857-1917) fueron continuadores de la obra de Conde, trabajando como líderes de la institución hasta 1915, fecha en la cual desaparece. El Orfeón Vasco y la Sociedad Coral Chaminade, dirigida por Emilio Agramante (1853-1918) fueron otras de las entidades pertenecientes a esta etapa que crearon bases para el desarrollo posterior del canto coral.

En los primeros años de la República sucedieron hechos importantes como la realización de un Festival Coral, organizado por el maestro Guillermo Tomás en cuyos programas se incluyeron obras como “La pasión Según San Mateo” de Bach, y partes del oratorio “La Creación” de Haydn (Martín: 1987: 16) y el estreno en 1911 en Santiago de Cuba de la Novena Sinfonía de Beethoven, con un acompañamiento instrumental reducido.

En 1919 llega a Cuba, desde España, la directora de coros y pedagoga María Muñoz de Quevedo. Graduada en el Conservatorio “Santa Cecilia” de Cádiz, nacida en La Coruña en 1894, recibió clases del maestro Manuel de Falla. Desde su arribo a nuestra ciudad se percata de la necesidad de crear en la Isla nuevas instituciones culturales que promovieran la música nacional y universal por lo que se lanzó con todas sus ansias a realizar dicha labor. Entre sus principales resultados se encuentran la fundación del Conservatorio Bach (1923), la creación de la revista Musicalia (1927) y de la Sociedad de Música Contemporánea (1930). Sin embargo su mayor logro fue la fundación en 1931, de la Sociedad Coral de La Habana, agrupación que tuvo su debut el 25 de noviembre del propio año en el teatro Principal de la Comedia.

Ésta tuvo como antesala la existencia de algunas agrupaciones antes mencionadas, pertenecientes a Sociedades Regionales españolas, que interpretaban música popular hispana y sus propósitos eran exclusivamente de entretenimiento. Sin lugar a dudas éstas constituyeron un antecedente importante en la vida coral de la Isla, sin llegar a marcar pautas para la posterior creación de un genuino movimiento coral cubano.

Luego de la desaparición de la Coral de La Habana, agrupaciones ya existentes como el Coro Nacional, la Coral Universitaria de Oriente y la Coral Filarmónica, siguieron difundiendo la música coral cubana.

 

Con el triunfo Revolucionario se incrementa el auge de los coros como elemento fundamental del trabajo con las masas, por el rescate de formas y valores de nuestra identidad. Aparejado a ello se formaron nuevas agrupaciones corales como el Coro del Teatro Nacional de Cuba (1960), derivado en el Coro Polifónico Nacional (1962), dirigido por Serafín Pró, el Coro del Teatro Lírico y el Coro del ICRT, además proliferaron una gran cantidad de coros para aficionados.

En 1961, dado el auge que alcanzó el trabajo coral se crea el Festival Nacional de Coros, posteriormente Internacional (1992) al cual asisten las mejores agrupaciones corales de nuestro país e invitados extranjeros.

Otro suceso relevante fue la creación en 1963 de la carrera de Dirección Coral en el Conservatorio Amadeo Roldán y en la Escuela Nacional de Arte, donde se comenzaron a formar nuevos profesionales quienes al terminar sus estudios en estos centros fueron enviados en distintas fechas desde 1969 hasta la década de los ochenta a otros países socialistas a completar sus estudios. Fueron las primeras Carmen Collado López y Digna Guerra Ramírez, alumnas de Manuel Ochoa en el Conservatorio Municipal, seguidas por otro grupo integrado por Argelia Fragoso, María Felicia Pérez Arroyo y José Antonio Méndez Valencia, graduados de la Escuela Nacional de Arte con la profesora húngara Agnes Kralovszky. Este esfuerzo fue palpable desde 1970 que comenzaron a regresar los primeros graduados y ya en 1976 conjuntamente con la fundación del Instituto Superior de Arte se establece la carrera en el nivel superior que trajo consigo la primera graduación de licenciados en Dirección Coral.

Dentro de todos estos logros también figura la creación de los coros mixtos del Conservatorio “Amadeo Roldán”, dirigido por Carmen Collado López y el de la Escuela de Música de la Escuela Nacional de Arte, dirigido por Alina Orraca Llama, agrupaciones que mostraron un gran interés desde su fundación por dar a conocer el repertorio coral, las mejores y más simbólicas obras, así como de estrenar la de los compositores cubanos contemporáneos.

Ya hacia los años setenta el movimiento de aficionados toma un gran desarrollo consolidado en los Encuentros Nacionales de Coros Universitarios, los Festivales con Artistas Aficionados, así como la preparación de grandes masas corales para actos políticos como la primera graduación de la Escuela Formadora de Maestros de Topes de Collantes con 2000 voces; los festejos por el 1ro de Mayo y otros. Este auge fue irregular a partir de la situación económica que sufrió Cuba en la década de los 90. Quedaron estas agrupaciones resumidas al Coro de la CTC, el Coro del Sindicato de Comunicaciones, el Coro de la Universidad de La Habana, Amantis, los coros de la universidad de Matanzas; hacia la región oriental la Coral Execuo del Instituto Suprior Pedagógico de Holguín dirigida por la maestra Ana Arriaza y el coro del Distrito 11 de los CDR de Santiago de Cuba. En 1986 se crean con proyección profesional, el Coro de cámara de Matanzas dirigido por el maestro José Antonio Méndez Valencia, seguido del Coro de cámara Exaudi fundado y dirigido desde 1987 por la maestra María Felicia Pérez Arroyo. Estas agrupaciones han desarrollado un alto nivel interpretativo, en el cual se destacan obras del repertorio coral universal así como el de la Isla.

Con la creación de nuevos coros profesionales y de aficionados, el repertorio existente hasta el momento ya se hacía escaso. Algunos directores corales se vieron en la obligación de incursionar en el mundo de la composición como Miguel García (1927-197?), Octavio Marín (1929) y Electo Silva (1930).

Otras agrupaciones fundadas a principios de los noventa como Schola Cantorum Coralina (1993), el coro de cámara Vocal Leo (1993) fundados y dirigidos respectivamente por Alina Orraca Llama y Corina Campos Morales; a pesar de mostrar diferentes líneas de trabajo, fueron ayudando al avance y perfeccionamiento de nuestros coros.

A finales del siglo XX se retoma el trabajo con los aficionados, principalmente la creación de cantorías infantiles, pertenecientes a la Schola Cantorum Coralina y al Coro Nacional. Esta labor fue seguida por todo el país con excelentes resultados.

 

Los objetivos del Programa para el Desarrollo de la Música Coral son:

1- Proyectar el completamiento de los recursos humanos en cada uno de las agrupaciones corales.

2- Evaluar el estado técnico-artístico de cada una de las de las agrupaciones corales y proyectar la solución a los problemas existentes.

3-Proyectar la solución a las dificultades de recursos materiales de las agrupaciones corales.

4-Diseñar y aplicar el plan de superación.

5-Diseñar una programación acorde con la política de desarrollo de las agrupaciones corales.

6-Establecer los mecanismos promocionales.

 

 

 

         

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